En el podcast Auf den Punkt, un magazine diario producido por el medio impreso muniqués Süddeutsche Zeitung, se describía en la edición del 2 de julio cómo ha ocurrido el primer econtronazo para la coalición de gobierno recién conformada en Alemania entre la CDU y el SPD. Dos elementos puntuales han derivado en esta primera diferencia; en primer lugar se enunció cómo el cobro de un impuesto a la energía para los hogares alemanes que había sido promesa de campaña, acaba de ser abandonada pues no figura en primer presupuesto que presentó la coalición en cabeza del ministro de finanzas Lars Klingbeil del SPD.
El tema es todavía más complejo pues la promesa incluía no sólo una reducción en el impuesto a la energía (Stromsteuer) para los hogares sino también para el sector industrial y de agricultura. El problema es que para estos dos sectores el impuesto sí se ha reducido mientras para los hogares se mantiene. Este elemento evidencia, una vez más, cómo aquellos actores mejor organizados son aquellos que logran obtener mejores resultados derivados de una presión coordinada sobre los funcionarios que toman las decisiones.
El segundo elemento tiene que ver con la crítica que se ha formulado en relación a la figura de Friedrich Merz, elegido hace apenas un mes, pues se señala que es un canciller volcado hacia la agenda internacional de Alemania, pero que ha desatendido la agenda interna de la política local de su país. De hecho, esto se enuncia como un problema en la manera de comunicar sus ejecutorias por parte de Merz.
En mi opinión, lejos de ser un mero problema de manejo de las relaciones públicas del canciller y su recién conformado gabinete, creo que este elemento evidencia una débil gobernabilidad por parte del nuevo gobierno que, recordemos, tuvo que pasar por una segunda ronda de votación para poder ser conformado. Este elemento se suma al reciente llamado a un voto de censura en contra de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como consecuencia de mensajes de texto ocultados durante la pandemia con el CEO de Pfizer. Todo lo anterior, en un contexto internacional donde se espera para el día de hoy la aprobación a fuerza de lidias del "Big Beautiful Bill" de Donald Trump por parte de la cámara baja con la idea de que el presidente norteamericano pueda conmemorar con ella el Independence day del 4 de julio.
Así pues, se evidencian elementos de debilidad en la capacidad para cumplir sus objetivos y ofrecer resultados a sus electores, que es la manera como se define el concepto de gobernabilidad o governability en inglés, por parte de tres de las grandes potencias que conforman el escenario de la política internacional contemporánea.
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