Ir al contenido principal

Reseña de Arana, B., Moreno, B. d., Arenas, J. R., & Renza, M. (Edits.). (2024). Cartografía verbal del odio en Colombia. Un manual para desarmar las palabras. Universidad Nacional de Colombia, Fondo de Cultura Económica.

 


 

 

Reseña

El libro es una creación colectiva a cargo de 36 autores y 4 curadores quienes han logrado una unidad de contenido. Se trata de un compendio de palabras, expresiones y usos del lenguaje local que evidencian dinámicas de violencia y desigualdad presentes en la sociedad colombiana contemporánea. Esta unidad de contenido, sin embargo, no se evidencia en el tratamiento del tema. Mientras algunas entradas proponen una perspectiva genealogista apelando al origen semántico o sintáctico del término, otros lo hacen más a la manera del folclorólogo que compila usos y costumbres e incluso a la manera del etnólogo que describe un intercambio personal.  Ello deriva en una impresión abigarrada que se acentúa debido a la decisión editorial de no atribuir la autoría específica de cada texto al autor respectivo.

El libro se organiza por entradas agrupadas temáticamente en secciones que son denominadas de manera alegórica. Esto tiene sentido pues permite darle cierta lógica temática al contenido. Sin embargo, es posible hacer una lectura de las entradas del libro dividiéndolas entre aquellas donde se evidencia una preocupación ética, es decir, la intención de denunciar situaciones que atañen a lo que es correcto o incorrecto hacer en cualquier momento y lugar. En este registro se ubican temas como la discriminación basada en rasgos fenotípicos expresada en frases como negro ni el teléfono, negriar a alguien (pág. 106) y negro tenías que ser (pág. 210), así como la entrada no estarían recogiendo café (pág. 269). Por otra parte, hay un grupo de entradas que se ocupan del aspecto moral de las expresiones, es decir aquello que es bien o mal visto entre una comunidad de personas en un momento específico. A este grupo pertenecen usos del lenguaje presentados como particularidades locales propias del colombiano promedio como el uso ambiguo del pronombre indefinido demasiado o el abuso del adverbio ahora y sus diminutivos ahorita y ahoritica.

A menudo las entradas que se inscriben en este segundo grupo pierden en capacidad crítica y más bien se embarcan en un ejercicio moralizante de denuncia donde todo y todos resultan objeto de la ira santa de quien escribe. Así ocurre con la entrada ¿Cómo voy yo ahí? Allí se lee en relación con la práctica de solicitar sobornos para adelantar o dejar de adelantar gestiones desde un rol oficial y que ha recibido el acrónimo de CVY por nombre “Esta práctica se consideraba inmoral cuando todavía había algún respeto por lo público que -Sin que nadie lo advirtiera- fue desapareciendo” (pág. 31).

Más allá de este aspecto, el conjunto del libro dialoga con discusiones actuales sobre la construcción de memoria en una sociedad que conserva algunos rasgos de la ruralidad pero que ha entrado, en simultáneo, en la contemporaneidad hiperconectada. Así se evidencia con entradas como ¿Héroes, vándalos o escribas? (pág. 164) donde se retoman episodios de los años 2020 y 2021 cuando integrantes del grupo étnico Misak derribaron las estatuas de Sebastián de Belalcazar en Cali y Popayán y la de Gonzalo Jiménez de Quesada en Bogotá. Así mismo, el libro documenta prácticas denigrantes en contra de la población aborigen en entradas como No sabía que era malo matar indios (pág. 114) donde se alude a la masacre de la Rubiera ocurrida en 1967 en Arauca como expresión de las cuibiadas o guahibiadas, expediciones de colonos con el propósito de asesinar indígenas para apropiarse de sus tierras. El título proviene de la justificación ofrecida por uno de los colonos que fue señalado de participar en la masacre donde fueron asesinados dieciséis indígenas. Allí mismo, se describe la práctica de makusear, es decir la violación de mujeres jóvenes del pueblo Nukak Makú ocurrida en las calles de San José del Guaviare.

En Usted se llama Chichí (pág. 116) se describe la práctica por parte de funcionarios anónimos de la Registraduría Nacional del Estado Civil en la Guajira, de desconocer los nombres tradicionales asignados por sus padres a los recién nacidos de la etnia Wayúu en su idioma el wayuunaiki. En su lugar, los funcionarios asignaban nombres absurdos y denigrantes como Chichí, Popó, Cosita Rica, Borracho entre otros. Sumado a este abuso, las fechas de nacimiento se alteraban dando como resultado la absurda práctica de marcar el 31 de diciembre como fecha de nacimiento.

Ambas entradas develan prácticas de dominación hacia la población nativa que se entroncan con lógicas abiertamente coloniales y colonizadoras que permitieron el despojo y la apropiación de los territorios habitados por estos pueblos. Además, evidencian las prácticas cotidianas ejecutadas por parte de funcionarios civiles y militares que han sido instrumentales en la construcción de nuestro proyecto de nación asentado sobre la división socio racial de la población. Proyecto en el que ocupa un lugar privilegiado la polaridad entre un centro andino, urbano y moderno opuesto a unas periferias que constituyen el revés de la nación. En conclusión, se trata de un libro valioso que se inscribe en tradiciones como la del estudio de los usos locales del idioma expresado en un hito como el Diccionario de Colombianismos publicado por el Instituto Caro y Cuervo en 2018. El texto se acerca también a tradiciones como la de la Escuela de Estudios en Psicoanálisis y Cultura de la Universidad Nacional de Colombia de donde surgió la iniciativa, así como a cierto periodismo cultural sensible a la manera como hablamos regionalmente. Es esta, en definitiva, una obra de creación artística que se aleja del análisis académico, coquetea un poco con el registro documental y etnográfico de las formas de hablar por parte de los colombianos, pero en definitiva se decanta por un ejercicio de creación colectiva sobre la base de nuestro uso cotidiano del idioma. Mención especial merece la inclusión de esta obra colectiva en la colección Tezontle, uno de los más significativos proyectos editoriales de origen latinoamericano, abierto en 1940 por la editorial Fondo de Cultura Económica.

Versión original publicada en el número 262 del Le Monde Diplomatique, edición Colombia, de febrero de 2026.



 

Referencia completa:

Cardona Duque, C. A. (02 de 2026). Reseña de Cartografía verbal del odio en Colombia. Un manual para desarmar las palabras. Le monde diplomatique, 262, pág. 29.

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

News Roundup.

Brief summary of the most recent press coverage from my standpoint.  The election of Donald Trump as new president of the United States is still sending waves of reactions around most of media outlets. In the colombian outlet El Tiempo historian Eduardo Posada Carbó wrote an opinion colum on October 31st called "Fears without Hopes" that commented on the last two numbers of the outlet The Atlantic, which promotes views that are friendly to the ones of the Democratic Party and opposed to the so called MAGA movement. The outlet officially endorsed Kamala Harris campaing in november and ran a quite sinister cover in October that, according to Posada Carbó, refers to Trump. Then, the historian went on again on November 7th with the colum Democracy, in problems where without tackling specifically the elections in USA, handles the topic of how disenchantment with  democracy as a political system is spreading around the world opening the doors for figures such as Trump. The New ...

Lehder, C. (2024). Vida y muerte del Cartel de Medellín. Debate.

  El texto escrito por el Carlos Lehder presenta un estilo sencillo y directo que lo hace de fácil lectura. En sus poco más de 400 páginas se percibe la voz de un hombre arrepentido de sus acciones que, sin embargo, todavía ensaya argumentos para justificar sus acciones como en el caso de su oposición a la extradición a finales de la década de 1980 y principios de 1990. Además, insiste a lo largo del libro en un contraste con la figura de Pablo Escobar que le permite mostrar sus acciones como menos dañinas y sangrientas que las del capo antioqueño.  El libro se acomoda perfectamente en el amplio catálogo de memorabilia publicado al rededor del Cartel de Medellín. Por su estilo y argumento está dirigido a un amplio público que no juzga sino que apenas se fascina con la temeridad de las acciones desplegadas por personajes como Escobar, Lehder y otros. Sin embargo, el autor reviste unas características que lo hacen un tanto excéntrico en este paisaje. Lejos de ser un joven empobr...