En reciente entrevista (https://cutt.ly/xKKBxbh) apenas una semana después de su elección, Gustavo Petro se ha mostrado como una figura distante del demonio castro chavista que por años pintó la derecha colombiana para disuadir al electorado de darle su apoyo. Contrario a ello, la entrevista, pero sobre todos sus actos, han dado cuenta de un talante conciliador y profundamente político entendido en el buen sentido, esto es, alcanzar los acuerdos posibles con quienes no comparten las mismas ideas. Habrá que esperar cómo evoluciona esta apuesta que por lo pronto parece ganadora con apenas una semana de su lanzamiento.
Ahora bien, si el clima local ha logrado tornarse tranquilo y esperanzador en las primeras de cambio, hay también motivos que invitan a mantener la atención alta. En lo local algunas figuras menores de la derecha van tomando posición para lo que será una oposición feróz. Igualmente, la publicación a partir del 28 de junio del informe defitinitivo de la Comisión de la Verdad (https://cutt.ly/FKKB2il) podría resultar en la ocasión para la derecha de posicionar nuevamente el tipo de oposición que ejercieron en contra del gobierno Santos: una profundamente ideologizada al rededor de puntos como el conflicto interno armado, la implementeación del acuerdo de paz y otros temas relacionados con libertades personales como el aborto.
En el plano internacional se ven nubarrones que tienen que ver con las fuertes crisis que afectan las cadenas de suministro a escala global. Entre otras, el conflicto ruso-ucraniano, dificultades en la logística del transporte que implican algunos de los más importantes puertos y los altos precios del petróleo). Al mismo tiempo, se vislumbra una oscilación del péndulo en la próxima ronda electoral en los Estados Unidos, mayor aliado comercial y político de nuestro país. Esto último es un hecho con el que tendrá que contar el nuevo gobierno, sea cuál sea la línea de política internaciona que tome. A propósito ¿alguien ha escucha cualquiér tipo de pronunciamiento del presidente entrante frente a la presencia militar norteamericana en Colombia? Continuando con la linea argumentativa previa, el gobierno Biden viene aquejado por grandes dificultades como la alta inflación que redunda una baja popularidad del presidente (https://cutt.ly/wKKNRDd). Esto es importante ya que existen importantes puntos de convergencia entre la agenda del partido demócrata, pero sobre todo del programa del presidente Biden, con el programa que propuso Gustavo Petro. Además, debe tenerse en cuenta que mientras Biden se tomó más de siete meses para sostener una conversación telefónica con el saliente Iván Duque, Petro en cambio fue contactado la noche misma de los resultados por el secretario de Estado Antony Blinken para expresarle su deseos de exito y voluntad para el trabajo conjunto y el mismo Biden conversó con Petro un par de días despúes (https://cutt.ly/dKKNN2E). En definitiva, la llegada de una mayoría republicada al senado al final del año así como algunos puntos del programa de Petro como el pedido de renegociación del tratado de libre comercio podrían tensar las relaciones con el gigante del norte ¿Cuál es el límite?
El presidente entrante está mostrando una condición de político avezado y, en principio, abierto a tranzar en aras de alcanzar acuerdos posibles. Tal habilidad va a tener que ser empleada a fondo para hacer frente a los nubarrones que se aproximan en el plano internacional y que han sido acrecentados por la herencia que le deja su predecesor, quien ha mostrato ser especialmente hábil para endeudar al país. Por otra parte, Petro contará con altos precios del petróleo y el oro así como una remozada demanda internacional -sobre todo europea- de carbón que se sostendrán mientras exista conflicto en Ucrania (https://cutt.ly/DKKMlBl). En conclusión, un escenario complejo donde la política entendida como el arte de alcanzar compromisos y tender puentes con quienes no piensan igual tendrá una especial importancia.
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