Publicado en https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8701374
Esta
publicación obedece a una afortunada coincidencia en la que varias
organizaciones se han unido para financiar la traducción y publicación de una
monografía escrita en el marco de la maestría en geografía cursada por la
autora en Alemania. Ella, con formación de base en ingeniería ambiental, es la
fundadora de la plataforma contested
urban waterscapes[1]. Con
la publicación de este trabajo se ha logrado lo que a menudo no sucede: que el
conocimiento relevante sobre el país que ha sido producido en el exterior sea
divulgado en español haciéndolo así accesible a investigadores y lectores
locales.
El
trabajo, escrito de manera limpia, reflexiona en el capítulo 1 sobre el
problema de la desconexión del servicio
de agua potable en la ciudad de Medellín derivado de la manera como las
Empresas Públicas de la ciudad[2] administran
el sistema de acueducto municipal según criterios de eficiencia y rentabilidad,
obviando así el carácter vital del agua. En años recientes EPM se ha erigido en
un poderoso grupo empresarial con negocios en varios países y un rol dominante
en el mercado nacional de servicios públicos. Su propietario, el Municipio de
Medellín, recibe anualmente millonarias ganancias que conforman la base de su
presupuesto.
López
ve en esto una situación paradójica pues en el año 2011 el 13% de las viviendas
en Medellín, es decir 46.166 hogares, fueron desconectados del servicio de agua
potable por impago parcial o definitivo de sus facturas, y 29.696 viviendas no recibían
ningún tipo de suministro por parte de EPM al estar ubicadas en “zonas de alto
riesgo” o fuera del perímetro urbano definido por el Plan de Ordenamiento Territorial
de la ciudad[3]. Este fenómeno es
explicado desde la institucionalidad como consecuencia de la incapacidad de
pago asociada a fenómenos de pobreza y desempleo, y a la irregularidad en la
ocupación y tenencia de la propiedad en los barrios más populosos de la ciudad.
En
el capítulo 2 la autora expone un novedoso enfoque metodológico que articula
elementos de la Ecología Política Urbana –EPU- y de la Geografía crítica. A
partir de ello se distancia de explicaciones simplistas como la de incapacidad de pago, y argumenta que existe
un escenario complejo en el que resulta pertinente analizar el rol de EPM como
prestador del servicio de agua potable, toda vez que los paradigmas con los que
opera esta empresa se han visto impactados por el proceso general de
neoliberalización de la naturaleza evidente a nivel mundial. Así, López muestra
cómo en varias ciudades del mundo se han presentado casos de privatización de
empresas de servicios públicos bajo el argumento de una mayor eficiencia
despertando así respuestas diversas por parte de sus habitantes. El caso de
Medellín, según la autora, resulta novedoso pues en lugar de privatización, se
dio un proceso de comercialización de
EPM lo cual modificó significativamente el acceso y costo del servicio de
acueducto en la ciudad. Para estudiar esto propone dos preguntas orientadoras:
¿Hasta qué punto las reformas neoliberales han
cambiado la gestión y las prácticas ideológicas de la empresa de acueducto de
Medellín, y con qué implicaciones económicas, sociales, espaciales y
ambientales? ¿Cómo perciben, experimentan y resisten las viviendas
desconectadas las transformaciones de EPM y qué tipo de prácticas particulares
desarrollan para garantizar el acceso al agua diariamente? López, Marcela. (2016).
Página 26.
Frente
al uso del concepto de neoliberalismo, la autora es cuidadosa para no incurrir
en exageraciones: lejos de ser un destino fatal, se trata de un proceso
heterogéneo frente al que las sociedades desarrollan estrategias de resistencia.
Así mismo, argumenta que en lugar de una supuesta retirada del estado, lo que
se da es una redefinición de las condiciones del mercado por parte de éste. Otra
innovación metodológica que incorpora López es la escala de análisis del estudio,
pues para ello propone la noción de paisaje
hídrico –waterscape-, que define
como:
[…] Un paisaje construido que cambia y se transforma
continuamente manteniendo un complejo ensamblaje de estrategias
institucionales, prácticas discursivas, opciones técnicas y luchas por
significados que, por lo general, sobrepasan una escala fija. López, Marcela. (2016).
Página 29
La
autora señala además, que ha elegido dicha noción sobre la de cuenca que,
aunque goza de amplia aceptación en los estudios sobre el agua, limita el
análisis a su rígido margen geográfico. Cosa contraria sucede con el concepto
de paisaje hídrico, pues permite articulaciones
con otros procesos simultáneos que ocurren fuera de la cuenca. Ejemplo de ello
es la idea de metabolismo urbano de la
ciudad:
En un sistema político-económico capitalista, el
metabolismo se refiere al proceso mediante el cual se moviliza la naturaleza a
la ciudad para posteriormente transformarla en mercancías mediante la
explotación del trabajo humano y, finalmente ser desechada. Según esta
perspectiva, se considera el metabolismo no como una analogía anatómica sino
como el entrecruzamiento de procesos sociales y biofísicos que producen nuevas
formas de naturaleza urbana. López, Marcela. (2016). Página 56.
Para
cerrar el capítulo 2, la autora enfatiza cómo el proceso de neoliberalización de
la naturaleza puede implicar uno o varios de los subprocesos de privatización, comercialización y mercantilización
del agua. De ellos es el segundo el que ofrece un marco para comprender el caso
de EPM pues la comercialización se
entiende como un cambio en el paradigma de administración de una empresa que no
implica necesariamente su privatización. Consiste en eliminar nociones
asociadas al interés público o la reducción de la desigualdad en el accionar de
la empresa, para privilegiar en cambio la eficiencia, sostenibilidad del
negocio y generación de ganancias. En el caso del agua, la comercialización enfatiza su carácter de recurso escaso y propone
que su conservación y cuidado se efectúa de mejor manera al reflejar en el
precio final al usuario los costos totales de producción. Esto se ha conocido
como ambientalismo de mercado. La autora subraya el hecho de que este paradigma
de gestión es el más común en la actualidad pues despierta menos oposición que la privatización.
La
mercantilización a su vez es un proceso por
el cual el agua es convertida en un bien económico, lo cual requiere de una
densa red de infraestructura que permita la captación del líquido, su
transporte, tratamiento, almacenamiento, distribución, cobro al usuario y
disposición final. El cliente, naturalmente, consume sólo lo que puede pagar.
En relación a este último subproceso, López subraya cómo la materialidad del
agua, es decir su carácter de líquido que fluye, condiciona el que su mercantilización
se pueda dar con mayor o menor facilidad que con otros recursos.
En
los capítulos 3 y 4 la autora hace un recuento histórico del surgimiento y
consolidación de las Empresas Públicas de Medellín argumentando que desde su
fundación en 1955 hasta 1991 operó bajo un paradigma que de Municipalización, es decir, el acceso al
agua potable era un elemento constitutivo de la ciudadanía. Así, en el contexto
del vertiginoso crecimiento de Medellín a mediados del siglo XX, EPM asumió un
rol legitimador del Estado al emprender iniciativas como el Programa de
Habilitación de Viviendas –HV- que formalizaron barrios enteros erigidos sin
planeación y por autoconstrucción. Para ello la autora analiza algunas piezas
de publicidad de EPM usadas en las décadas de 1970 y 1980 donde se propone una
asociación entre una conexión formal a los servicios públicos y el hecho de
gozar de cierto reconocimiento como ciudadano que cumple sus obligaciones.
Aunque este trabajo con fuentes primarias es interesante, queda la sensación de
que la autora no explotó todo el potencial de las fuentes consultadas pues no
proporciona información sobre la difusión de dicha publicidad y si es posible
establecer su eficacia entre los usuarios.
A
partir de 1991 el escenario se modifica con la apertura económica, por lo cual
EPM asume cada vez con más fuerza un
paradigma de comercialización que,
como muestra la autora, enfatizó el carácter de recurso escaso del agua al
tiempo que impuso fuertes aumentos en las tarifas de acueducto y saneamiento
básico. En consecuencia se produjo un incremento del número de viviendas suspendidas
o desconectadas. Este fenómeno se vio agravado, según López, por el hecho de
que la mayoría de los suscriptores del servicio de acueducto hacen parte de los
estratos más bajos, es decir 1, 2 y 3.
El
capítulo 5 se encarga de la contradicción que se presenta al interior del
Estado colombiano en relación a la gestión del agua. La autora constata cómo la
constitución de 1991 introdujo un nuevo escenario en la medida en que
reposicionó al Estado en relación con las dinámicas del mercado. Así, más allá
de una desregulación, lo que sucedió fue una re-regulación pues se crearon
leyes e instituciones como la Comisión Reguladora de Energía y Gas –CREG- y la
Comisión Reguladora de Agua Potable –CRA- ambas derivadas de la ley 142 de 1994
sobre prestación de servicios públicos. Esa ley introdujo criterios como la eficiencia,
la sostenibilidad fiscal y la recuperación de costos. Esta perspectiva de
mercantilización se contrapone con la promulgación de derechos que hizo la
Constitución Política de 1991 y, aún más, con la interpretación de la Corte
Constitucional que en varias sentencias sobre el agua la ha catalogado como
derecho fundamental conexo al de una vida digna y a un medio ambiente sano. La
Corte ha señalado también el carácter inconstitucional de desconectar una
vivienda del servicio de acueducto habitada por personas cobijadas con una
protección especial como niños o ancianos. A pesar de su brevedad, la autora logra
esbozar la contradicción que opone el carácter de derecho fundamental del agua
al de mercancía.
El
capítulo 6 estudia las limitaciones de las estrategias implementadas por EPM y
la Alcaldía de Medellín para ofrecer alternativas de acceso al agua a los más
pobres. Así, la autora muestra cómo el programa Litros de amor otorga 2,5 metros cúbicos por persona al mes de
manera gratuita lo que constituye una iniciativa valiosa. Sin embargo, para
ingresar se exige que no existan facturas vencidas con EPM o por lo menos un
acuerdo de pago. Además según la autora el programa no se divulga apropiadamente
pues funciona más como estrategia para cumplir sentencias de tutela que una
iniciativa amplia dirigida a toda la ciudadanía.
El
sistema de agua prepago constituyen la otra gran apuesta de EPM. Consiste en un
medidor muy preciso que permite hacer recargas de las cuales el 10% se destina
al pago de cuentas atrasadas mientras el resto se ocupa en la compra de agua
potable. Este modelo se encontraba en una fase de prueba al momento del trabajo
de campo (2011), pero en entrevistas con funcionarios de EPM se evidenció la
gran expectativa por su desempeño. López critica este sistema pues profundiza el carácter de mercancía del
agua al tiempo que despolitiza el problema de la desconexión en la ciudad pues
es el cliente quien se retira silenciosamente del servicio sin incurrir en
impagos pero sin obtener acceso al agua.
A
continuación, reseña la Mesa
Interbarrial de Desconectados como una iniciativa surgida en 2009 y que se
ha ocupado de resaltar la tensión entre mercancía y derecho que subyace en el
modelo de gestión de suministro de agua en el país. La mesa ha organizado
marchas, carnavales, participado en debates en el concejo municipal, ofrece
asesoría jurídica e incluso en el 2014 logró que la asamblea general de las Naciones
Unidas aprobara la resolución A/ARC/NGO/33 que urge al Estado Colombiano a que
cumpla sus obligaciones en relación al acceso al agua potable y saneamiento
básico. Desafortunadamente la autora no profundiza en las dinámicas de la Mesa
Interbarrial de Desconectados ni en su
carácter de movimiento social emergente que articula demandas relacionadas con
el derecho a la ciudad en el marco de la reciente transformación urbanística de
Medellín.
El
capítulo 7 presenta una mirada esquemática al tratamiento regular de las
viviendas en mora por parte de EPM que incluye la desconexión parcial a partir
de la segunda cuenta vencida y desconexión definitiva después de la séptima. El
procedimiento es llevado a cabo por contratistas externos, lo que supone
inexperiencia en la labor que puede derivar en arbitrariedad, así como cierto
margen estrecho de negociación con la persona que ejecuta la tarea. El capítulo
detalla también dos cortos estudios de caso sobre los barrios Bello Oriente y
Pinares de Oriente, ambos fuera del perímetro urbano de la ciudad y sin
suministro formal de agua. Sin embargo, la autora muestra cómo el tipo de agua y
de conexión artesanal que han construido determina la respuesta de EPM. Así, en
Bello Oriente la empresa tolera la conexión artesanal administrada por un
fontanero del barrio pues el agua que se capta corresponde al rebose de un
tanque de almacenamiento de agua no tratada. En Pinares de Oriente, en cambio,
se presentan múltiples perforaciones a las tuberías que conducen agua potable a
otros barrios. La respuesta de EPM allí combina la amenaza de sanciones
individuales al tiempo que adelanta campañas para instalar medidores
comunitarios a cargo de las Juntas de Acción Comunal. Con esto, se evidencia
cómo las características otorgadas por EPM al agua (potable, cruda, perdida
comercial o perdida física) determina su respuesta al problema de la
desconexión.
En
el capítulo 8 finalmente la autora recapitula las dos preguntas orientadoras
del principio y propone cinco estrategias para hallar soluciones que limiten
las desigualdades derivadas del modelo vigente de administración del acueducto
en Medellín. Entre ellas, propone reconocer la multiplicidad de las formas de
desconexión para ofrecer alternativas flexibles más adaptadas a cada situación.
Además, fortalecer las organizaciones de base como la Mesa Interbarrial de
Desconectados[4].
Sin
lugar a dudas el trabajo de López es pertinente socialmente al abordar desde la
academia un problema que afecta diariamente a un gran número de personas en la
ciudad. Así mismo su enfoque metodológico le otorga un carácter muy novedoso al
combinar elementos de la Ecología Política Urbana y la Geografía Crítica para
incorporar herramientas de análisis no usadas hasta ahora frente al problema de
la desconexión. Sin embargo, el estudio pasa por alto trabajos previos o sobre
temas similares que se han elaborado en el país, por lo cual la autora deja de
establecer relaciones que habrían resultado pertinentes. Así, hay indudables
resonancias que no se explotan con estudios críticos sobre el modelo de
generación hidroeléctrica que se ha consolidado en Antioquia y sus
implicaciones, o aquellos que han analizado el reciente proceso de
transformación urbana y de promoción de marca de Medellín.
A
pesar de esto, los aspectos positivos superan con creces esta crítica, por lo
cual la lectura de este estudio resulta valiosa y muy recomendable.
Debido
al carácter de las entidades que financiaron la publicación, su distribución es
gratuita y su venta prohibida. Debido a ello el texto está disponible
únicamente en bibliotecas públicas.
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