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La lengua es el azote del orgullo

Empieza el día 17 del paro nacional. Contra todo pronóstico se ha sostenido mucho más allá de lo esperado una movilización de protesta que empezó por una reforma tributaria pero que ya lleva a cuestas dos ministros, una reforma la salud, la promesa de educación superior gratuita para el próximo semestre y un gobierno puesto contra las cuerdas.

La situación es inestable. Los más optimistas promotores del paro no se esperaban algo así. El gobierno desde el principio hanobradoncon torpeza y en ocasiones con abierta perversión. En este momento existe un comité del paro compuesto por personas respetables pero que no representan a quienes persisten en salir a las calles.

El gobierno por su parte sostiene la estrategia de tratamiento de orden público de la protesta social y además ha lanzado varias campañas a través de los medios más tradicionaes posicionando a una parte de la gente contra la otra: indígenas contra ciudadanos, gente de bien contra vándalos, los que bloquean contra los que quieren trabajar. Esto pasa de lo perverso y obtuso para adentrarse en lo insidioso.

El gobierno juega la carta de construir narrativas en los medios de comunicación que contra toda evidencia tergiversan lo que ocurre en las calles. En hay allí un peligroso juego pues ni Duque es el habilidoso político que es Uribe, ni la sociedad colombiana es la misma que cohonesto con ese juego entre los años 2002 al 2010.

La lectura que la prensa internacional ha hecho de los acontecimientos locales es, por otra parte, muy distante de la cartilla que el gobierno ha impuesto a los medios nacionales. Y ello ha logrado sacar de casillas al jefe de jefes.

En este momento se requiere un liderazgo sano, tranquilo, sin aspiraciones políticas. Es urgente desescalar las agresiones, te ser puentes en lugar de levantar barricadas. El gobierno ha anunciado negociaciones con el comité del paro y en Cali, epicentro de la protesta, también se han establecido mesas de diálogo. Gómez Buendía ve esto como la estrategia del gobierno para dilatar y desgastar la movilización social. Y aunque es una opinión expresada sin matices, tiene mucha razón en ello.

En todo caso, hay un par de paradojas en todo esto. La primera es que el gobierno que logro hacerse con todos los órganos de control es también nel más desprestigiado ante la ciudadanía. Y eso es un lastre que se hace cada vez más pesado. La segunda es que el gobierno que arrancó de manera enérgica pateando la mesa de negociación con el Eln y aplicando una estrategia de desprestigio de los acuerdos de la Habana, es el gobierno que en su último año anuncia la apertura de una mesa en la Habana con la comandancia en el exilio y en Bogotá con el comité del paro. La lengua es el azote del orgullo

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